Hola, soy Mónica y tengo 42 años y mi hijo Guillermo tiene 16 años.

Mi historia es la historia de una persona que sufría obesidad debido a una mala alimentación y la ausencia de ejercicio físico. Con 1,57 de estatura llegue a pesar 97 kg., y eso no es lo peor pues esos malos hábitos se los había transmitido a mi hijo de 16 años que con 1,75 de estatura pesaba 102 kg. Su vida y la mía transcurrían de la cocina al sofá y del sofá a la cama.

Fueron muchas las reprimendas de mi médico para que nos pusiéramos a dieta y hiciésemos algo de ejercicio pero como siempre uno se acuerda sólo de Sta. Bárbara cuando truena, y vaya si tronó. Un amago de infarto fue el detonante que me impulsó a dar un giro en mi vida y en la de mi hijo. A ese paso iba derechita a la tumba.

Contacté con Noé, nos hicimos unas analíticas y comenzamos a entrenar acorde a nuestro nivel, que era ínfimo a pesar de lo cual nos costaba horrores. Gracias a la constancia, dedicación y los sabios consejos de Noé 1 año después mi hijo ha perdido 27 kilos y yo 24, pero como dice el MR. No hay que conformarse ni relajarse para seguir mejorando.

Mónica y Guillermo.

Siero.